jueves, 30 de abril de 2015

Si matas a tu padre y te casas con tu madre, eres...

A partir de un plato de cerámica de los que adornan el aula hemos contado la historia de Edipo. El argumento se ha acompañado de la dramatización y casi todos han tenido un papel en la trama (los reyes de Tebas, los de Corinto, el pastor, el borracho, Apolo, la esfinge, Tiresias...). 
Además de la narración en tercera persona salpicada con preguntas (καὶ νῦν, τἰ ποιεῖ; τί λἐγει; ) que enriquecían el relato, los personajes han tenido que improvisar sus respuestas en estilo directo (descripciones, sentimientos, deseos). La hora ha pasado casi sin darnos cuenta hablando todo el tiempo Ἐλληνιστί.


Lo más duro de este tipo de clases es tener la capacidad de dar la vuelta a las frases para hacerlas comprensibles con el vocabulario que conocen. No hay otra receta que la práctica, aunque a mí me sirve bastante escribirme previamente la historia en griego con mis palabras porque me obliga a buscar las palabras más productivas, o los giros más sencillos. Porque no sirven todas las palabras ni todos los giros, intento buscar palabras cercanas o que tienen mucho rastro en las etimologías en nuestras lenguas, es el mejor modo para que queden en la memoria.